El artículo de hoy, más que una opinión o un análisis de un juego, va a ser una especie de experimento conmigo mismo para ver de lo que soy capaz, amenizado con unas cuantas reflexiones. Concretamente, voy a meterme un poco con el primer Metal Gear Solid. Pero antes de empezar con el artículo, que ha sido especialmente duro y caótico de escribir, quiero soltar unas líneas que ayuden a entender el por qué lo llevo a cabo. Si en realidad eso no te importa en absoluto y has venido a ver cómo ataco a mi juego favorito y me juego la ira de sus incontables fans, puedes saltarte los 4 siguientes párrafos.
