15 abr. 2016

Mi Opinión Es La Mejor: Episodio I - La esencia fantasma de Final Fantasy.


Bienvenidos, queridos Ascomaníacos. Hoy tengo para vosotros algo especial. Hace ya tiempo que barajo la posibilidad de alternar los habituales artículos sobre lacras videojueguiles con textos de otras temáticas. Finalmente me he tirado a la piscina, y por fin os presento la primera entrega de una nueva sección de artículos de opinión, que en un arranque de modestia y buen gusto he titulado MI OPINIÓN ES LA MEJOR. Hoy hablaremos de Final Fantasy: una serie a la que tengo especial cariño por ser, pese a tener sus más y sus menos, la que me introdujo al género de los JRPGs en mi tierna adolescencia. Pero no voy a hablar de la demo de Final Fantasy XV; o al menos, no pretendo hacer otra reseña de ella. En vez de eso, Buscaremos algo que obsesiona a los seguidores de Square-Enix desde antes de que la empresa tuviera ese nombre: La verdadera esencia de Final Fantasy. Vamos allá.

Final Fantasy XV ya casi está entre nosotros. En realidad no llega hasta dentro de varios meses, pero teniendo en cuenta que el juego se anunció hace la friolera de diez años, creo que es razonable decir que está a la vuelta de la esquina. Lo mismo pasa con el esperadísimo remake de Final Fantasy VII, por el cual los fans han suplicado durante todavía más tiempo. Sin embargo, el nuevo FFVII no ha conquistado a muchos con esa idea de publicarse en varias entregas, y sus combates parecen más cercanos a un RPG de acción que a las batallas por turnos del juego original. Lo mismo pasa con FFXV, cuyas dos demos, aunque resultonas, han dejado entrever un sistema de combate algo caótico, fallos gráficos, y no dan muchas pistas sobre la trama.
Pero, para mi tristeza, la crítica que más veces escucho es que "no parece un Final Fantasy." Respecto a ese punto tengo algo que decir. ¿Sabéis lo que no parecía EN ABSOLUTO un Final Fantasy?

¿Queréis escucharlo? Igual os pica un poco. ¿Estáis preparados?

Final Fantasy VII

BOOM

Igualito
Puede parecer extraño, pero uno de los principales atractivos de FFVII, sobretodo para los seguidores de aquel entonces (japoneses y americanos casi todos, puesto que la saga no había llegado nunca a Europa) era que no se parecía a nada de lo visto anteriormente, ni siquiera dentro de su propio género. Tras diez años y seis excelentes entregas ancladas en la fantasía medieval con toques steampunk, Square se la jugaba. Se la jugaba con una mezcla de cyberpunk y magia gráficamente espectacular y con una estética 100% manga que chocaba de cabeza con los oníricos diseños de los que hasta entonces había hecho gala la saga. Y por ese romper con la norma se convirtió en uno de los videojuegos más influyentes de todos los tiempos. 

Ese abrumador éxito engendró, poco a poco, la paradójica maldición que ahora acarrea Square-Enix. 

Dos años después llegó Final Fantasy VIII, que por cierto fue el primero al que pudo jugar el que ésto escribe, motivo por el cual le tiene un especial cariño pese a ser consciente de sus múltiples fallos. Gráficamente era algo nunca visto, y mantenía el enfoque futurista, pero su estética preciosista y casi utópica desentonaba con la decadencia del mundo de Cloud. Además, su trama ponía demasiado énfasis en el romance entre los protagonistas, cosa que también disgustó a muchos, y el sistema de enlaces era tan diferente y rebuscado que no gustó a otros tantos. Casi no parecía un Final Fantasy. Irónicamente, eso enfadó a muchos amantes de FFVII, ese otro Final Fantasy que rompió con los Final Fantasy.

Entonces sucedió algo que pocos se esperaban: En 1999, cuando nadie parecía recordar que apenas cuatro años antes Final Fantasy era una saga de fantasía medieval, apareció FFIX, que sorprendió al mundo por ser precisamente un juego de fantasía medieval. Su estética europea clásica, diseños de cuento de hadas y un protagonista alegre y optimista enfurecieron a muchos "auténticos seguidores" (signifique lo que signifique ese término) por traicionar lo que la gente había empezado a asumir que era la "esencia de Final Fantasy". Otra vez.

La cosa sigue. FFX acaba con el sistema de niveles y el mapa del mundo, tótem supuestamente inamovible del RPG japonés, para centrarse en ofrecer una experiencia más lineal y narrativa. Luego viene FFXI, que tira linealidad y narrativa por el retrete, y se convierte en un juego de rol multijugador online, Y FFXII se las apaña para ser un híbrido entre ambos que vuelve a romper con todos los anteriores. Todos polémicos. Y, gusten o no, todos un éxito.

Pero la industria cambió. Creció. Ahora era una industria regida por las superproducciones, el contenido descargable, los presupuestos multimillonarios y, sobretodo, el apostar siempre sobre valores seguros. En ese nuevo mundo, Square-Enix iba más perdida que una vaca en un teatro. Anunciaba títulos de tres en tres, sin haber empezado el desarrollo de ninguno de ellos. Y el a priori ambicioso FFXIII sufrió el desarrollo más dilatado y accidentado de la saga y se llevó un buen palo de la crítica y el público. Lo mismo con FFXIV (aunque tras A Realm Reborn se ha convertido en uno de los MMORPG más sólidos del mercado). 

Final Fantasy seguía ahí, pero algo había cambiado a ojos de los fans... y de los ejecutivos. Había dejado ser una apuesta infalible, y eso no era tolerable cuando había tanto dinero en juego. Así que, en medio de ese caos, y con un FFXV que se la juega dejando olvidados los combates por turnos, la nueva y asustada Square-Enix hizo lo que nunca había necesitado hacer: Preguntar a los fans. 

¿Qué quieren los fans? Los fans, al parecer, queremos un juego que se parezca lo más posible a los "clásicos". Entendiendo por "clásicos" no los primeros juegos de la saga, sino los primeros Final Fantasy que pasaron por nuestras manos años atrás. Por lo general, eso significa que queremos un juego que se parezca lo más posible a Final Fantasy VII. Y, de paso, queremos un remake de Final Fantasy VII. Pero no queremos un remake cualquiera. Queremos un remake que sea exactamente igual, pero con los gráficos mejorados, para poder jugarlo mientras nos quejamos de que todos los Call of Duty nos parecen iguales.

 xat ya

Llevamos años intentando desentrañar lo que representa una saga como Final Fantasy; delimitar esos elementos concretos que la definen. Embotellar su esencia. Pero la única conclusión a la que puedo llegar es que esa esencia, mi querido lector, es una ilusión, un fantasma. Porque, desde Final Fantasy VII, el gran éxito que la dio a conocer al mundo, cada entrega de la saga ha hecho un esfuerzo explícito y orgulloso por romper, en mayor o menor grado, con las entregas anteriores. Apuesta siempre por el cambio radical, salga como salga. Claro, podemos hablar de chocobos, de moguris, o de que Shiva vaya más o menos desnuda. Pero eso son pequeños guiños, meras referencias. Lo que hizo de Final Fantasy un referente, ya no en los JRPG sino dentro los videojuegos en general, es esa obsesión por hacer siempre, incluso tras decenas de entregas, algo nuevo y arriesgado, guste o no. Y la triste paradoja de la situación es que, en nuestro afán por encontrar y reproducir aquello que tanto nos gustó de la saga, estamos traicionando precisamente lo que la hace tan especial.

Puede que Final Fantasy XV resulte ser un juego maravilloso. Ojalá. O puede que no lo sea porque su sistema de combate esté desequilibrado, o su narrativa sea demasiado confusa, o sus personajes poco carismáticos. Pero si hay que criticarlo, que sea con argumentos como ese; que no sea porque Cid es una chica y los moguris no tienen borla. Y por favor, por favor, que no sea porque simplemente se han atrevido a hacer algo diferente. Porque podría ser la última vez.

¿Qué opináis? ¿Estáis de acuerdo? ¿Os parece una memez? ¿Os he ofendido? ¿O ahora me queréis meter en vuestra cama? Estoy abierto al debate, así que sois libres de comentarme vuestras impresiones en los comentarios, o via Twitter. ¡Un saludo a todos y hasta pronto!

11 comentarios:

  1. Eso es algo que me sorprendió de Final Fantasy. Ninguna historia tenía nada que ver con el siguiente juego,algo realmente excepcional en las sagas. Cada juego era una gran historia y que innoven me parece genial.
    No me han gustado las demos de Final Fantasy XV pero, como no muestran nada de la trama, aún espero que sea una gran historia, y eso que la estética emo de los protagonistas me causa rechazo automático.

    En cuanto a Final Fantasy VII remake yo sí que me hubiera conformado con el original puesto al día. Rehechos los gráficos con la calidad que han mostrado pero manteniendo la historia inalterada. ¿Qué saldrá de esto? No sé, han decidido que no entraba en un juego y que hay que hacerlo en varios cuando ya lo habían lanzado en un juego, suena a estirar la historia y a sacacuartos. Si por el juego que ibas a pagar 70 € puedes pagar tres veces más para ver la historia completa, mejor hacerlo de esta manera. Desde otro punto de vista, vuelven a estar implicados Tetsuya Nomura y Yoshinori Kitase, pero ni Nobuo Uematsu ni Hironobu Sakaguchi. Esperemos que sea suficiente y que, ya que saldrá en al menos tres juegos, hagan tres obras maestras.

    Saludos fremen.

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    1. Algo que tal vez no ha quedado reflejado en el artículo es que el FVII original me encanta, y mi postura en ese sentido no es que quiera un remake igual o diferente... Es que no necesito ningún remake. Porque el juego funcionó muy bien en su momento, y sigue funcionando hoy en dia, pero no tengo claro que vaya a dar el mismo efecto la forma de contar las historias de la Square-Enix actual. Pero eso ya da para otro artículo.

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  2. Yo creo que la saga sí tuvo una esencia que más o menos puede extraerse a partir del período VI-IX, pero que después de más de 10 años de experimentos me parece que no tiene sentido el criticar a SE porque no vuelva a ella, y como dices, es mejor enfocarse a si el juego es bueno o no.

    Por mi parte, la esencia genuina de FF no está en el VII, sino en el IX. Para mí para recuperar la esencia de los viejos FF hay que partir de personajes superdeformed, de un mundo plagado de moguris, de un sistema de combate por turnos (con el del XII me alcanza) y de un mundo grande para explorar. Un salu2.






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    1. Claro, yo también cuando pienso en Final Fantasy me viene a la cabeza siempre uno de esos 4 juegos, pero fíjate en que todos barremos siempre para casa al asumir que los FF que primero conocimos o que más nos gustaron son los que definen la dichosa esencia.
      Pero esos Final Fantasy son, como tambien dices, apenas 4 de una saga que ya va por los 15, es decir, apenas una tercera parte de la saga principal. Ni una décima parte si tenemos en cuenta spin-offs y secuelas varias.

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  3. Yo voy al que creo que es la raíz del problema. Enix.

    Square-Soft no hizo un solo mal juego. Square-Soft hizo un 95% de obras maestras que pasaron a ser obras de culto.

    Square se fusionó con Enix y nos dieron un primer y vomitivo FFX-2 como entrante de lo que vendría después.

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    1. Y sin embargo, Final Fantasy X-2 se desarroló y se lanzó en Japón antes de que la fusión con Enix tuviera lugar. Otra cosa es que aquí llegara tarde.
      Creo que antes de culpar a Enix deberíamos mirar a eventos como, por ejemplo, el fracaso tremendo de la película de Final Fantasy: TSW, que hizo que Sakaguchi tuviera que abandonar Square. Esa fue la primera vez que Final Fantasy mostraba signos de debilidad, y lo que hizo que empezara a explorar opciones menos arriesgadas... Como las continuaciones directas. Aunque luego salieran como salieran.

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  4. En lo que JRPG se refiere (Y RPG's en general), Final Fantasy fue parte de mi iniciación (El primero que jugué fue Legend of Legaia), y más allá de que el VII fue de los primeros que jugué, lo que menos me interesa es un remake u otro juego que siga esa línea, es sin duda de los juegos más sobrevalorados con historias "Queso Suizo" por la cantidad de hoyos argumentales y cosas que no se explican bien.
    La esencia que tanto busca la mayoría de la gente como bien dices no existe porque la esencia de Final Fantasy es desde el 1 al 6 y ahí un salto grande hacia el 9, siendo el 6 el que realmente es el mejor de la saga, mejores protagonistas , mejores villanos, mejor historia, mejor música, mejor todo.
    Como refleja mi comentario, diste en el clavo en muchas cosas, lo único que te discutiría es el "riesgo" que se tomaron con el FFVII, los 90's fueron el boom de los personajes oscuros y depresivos, al punto en el que algunos lo era "Porque si" y en Japón se vivía el boom de Evangelion que resonaba con los adolescentes depre que podían autoinsertarse en Shinji, mismo caso con FFVII, salió en el momento indicado. No considero para nada FFVII un riesgo, simplemente el movimiento adecuado para aprovechar la demanda de protagonistas depresivos en mundos oscuros con cyberpunk.

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    1. No te falta razón, FFVII eligió esa temática en el mejor momento posible. Pero pese a que eso reduce el factor riesgo, creo que cualquier saga con nada menos que 6 entregas de ambientación muy similar a sus espaldas (y que como bien dices, lejos de estar la saga en un mal momento, VI es tal vez su mejor entrega) se la juega un poco haciendo un cambio tan radical. Hoy dia, por ejemplo, con una industria que cada vez parece más alérgica al cambio, sería imposible algo así sin que se causara un gran revuelo y la gente hablara de "traición" y "boicot". Imagina un Zelda futurista y las posibles reacciones.

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  5. Alguien en Twitter te viene a comentar algo de lo que yo vengo a inferir lo siguiente: «si el 'remake' sobrepasa el margen de modificaciones permisibles según mi criterio, ya no es un 'remake'; es otro juego». Es decir: según esta persona, los 'remakes' son el mismo juego que remedan. Según este razonamiento, una adaptación (palabra que ya de por sí no me gusta; pues se 'crea' —y no 'adapta'— algo distinto partiendo de una misma base) fiel a la ficción original sería con ella una misma cosa. Así, la película y el libro 'Matar a un ruiseñor', por ejemplo, serían virtualmente lo mismo.

    Podría liarme y hacer uno de esos comentarios artículo que tanto odio, pero solo diré que ningún título debería estar regido por otro que lo preceda: un videojuego es un producto concreto lanzado bajo unas circunstancias específicas (aunque la industria esté quitándole esa finitud con los lanzamientos por partes y demás tretas miserables); por lo tanto, todo lo que se haga fuera de dicha coyuntura (sucesivos 'remakes', 'spin-offs', secuelas) queda libre de seguir ateniéndose a esos parámetros anteriores o rechazarlos por completo. En cristiano: tienes el FFVII ahí para jugarlo cuando quieras y rememorarlo; lo que se haga a partir de este no va a contaminar tu amor por él, así que imponer ciertos límites, como si de ti dependiese el buen hacer de una franquicia, es una estupidez.

    P. S. Magnífico artículo. Creo que es uno de los mejores que te he leído.

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    1. Ahí hay otro asunto polémico. Si lo que pide mucha gente es un remake IGUAL, sin cambios excepto en gráficos porque, se supone, todas sus mecanicas y recursos narrativos han aguantado bien el paso del tiempo, ¿no pone eso bastante en duda la necesidad de un remake? Y eso asumiendo que un juego como FFVII pueda soportar una transicion 1:1 al lenguaje narrativo actual que, aunque no lo parezca, ha cambiado bastante en 20 años. ¿O acaso sentaran bien los graficos oscuros e hiperrealistas a escenas como la de Cloud masajeado por fornidos hombres en traje de baño? ¿O que personajes supuestamente importantes se unan al grupo sin casi mediar palabra?

      Esto me recuerda, por cierto, al pollo que se montó cuando Lucasfilm decidió "invalidar" todo el Universo Expandido de Star Wars porque chocaba con las nuevas películas. Por algunas reacciones, parecia que hubieran eliminado esas historias del espacio-tiempo.

      Y gracias, ese halago significa mucho viniendo de ti.

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  6. A mi lo siento, es que el combate no me gusta. Que solo lleves a uno y el resto sea IA.... Probé la demo y me desencanto. Cosa que o hizo FFVII.

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